jueves, 4 de junio de 2009

ASISTENTES A MOTELES DEJARON EL LIMPIO CUANDO LA EXPLOSION

El que andaba esta madrugada de moteles en San Isidro ha debido verse en un gran apuro. Mujeres huyendo a gritos y otras con la ropa en las manos cubriéndose los senos fueron algunas de las escenas en las cabañas, cuando se produjo la descomunal explosión y el subsiguiente incendio en la envasadora León Gas.

No sólo los moteles, también los residenciales de los alrededores de la autopista quedaron vacíos por el atemorizante rugir del escape de gas combinado con las llamas.

Entre el tumulto que se formó frente a la envasadora cuando las llamas amainaron se escuchaban los chistes sobre los clientes de los moteles que tuvieron que dejar a medias su encuentro íntimo.

Los de San Isidro son de los moteles más visitados y están a pocas cuadras de la envasadora que se incendió a una “hora pico” para este tipo de negocio.

Al lado de la envasadora opera el centro cervecero Escala, además de que en la avenida Charles de Gaulle hay numerosos negocios de diversión. Dada la hora que se produjo la explosión es probable que muchos clientes de los moteles sólo tuvieran minutos de haber llegado.

Ante el grito de ¡fuego! de los empleados de esos famosos centros de encuentros amatorios, muchas parejas sólo atinaron a abandonar la alcoba y escapar con lo primero que se estuviera a mano para cubrir el cuerpo.

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