viernes, 24 de febrero de 2017

El agente nervioso VX, más tóxico que el gas sarín



Transcurridos diez días del asesinato de Kim Jong Nam, el hermanastro del líder norcoreano Kim Jong Un, la Policía malasia ha identificado de forma preliminar el tóxico con el que fue asesinado: se trata un arma de destrucción masiva, el neurotóxico VX, prohibido por la Convención sobre Armas Químicas.

El VX es una sustancia extremadamente tóxica y de efecto muy rápido, considerada arma de destrucción masiva por la resolución 687 de Naciones Unidas y cuya producción y almacenamiento está prohibida por la Convención sobre Armas Químicas. Una convención firmada por Malasia, aunque no por Corea del Norte.

Este agente nervioso desarrollado en el Reino Unido a principios de los años 50 se presenta en estado líquido, es de color ambarino y textura aceitosa, aunque es inodoro e insípido. Además de ser letal, es bastante persistente en el ambiente. 

Es decir, que si efectivamente se ha utilizado, la Policía podría encontrar trazas en el aeropuerto, ya que por ahora el resultado responde a un análisis preliminar de tipo de químico, extrayendo muestras de los ojos y la cara del cuerpo de la víctima. 

«Si se ha usado en Malasia, seguro que se podrá detectar en otras muestras», aseguran fuentes expertas consultadas por ABC.

De hecho, los agentes malasios han avanzado que están analizando otras muestras e incluso, junto a expertos en energía atómica, buscarán trazas en el aeropuerto internacional de Kuala Lumpur, donde se produjo el suceso. Además, este líquido es de evaporación muy lenta, por lo que las superficies con las que pueda haber entrado en contacto se consideran un peligro a largo plazo.

Los síntomas
De los agentes nerviosos conocidos, el VX es el más potente, más incluso que el gas sarín. Su toxicidad es mayor si entra en contacto a través de la piel y, más aún si es por inhalación. «Lo raro es que quienes lo empearon no hayan caído también. Habrán tomado algún tipo de precaución», señalan las mismas fuentes a este medio.

Según el Centro de Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) del Gobierno estadounidense, los síntomas del envenenamiento por VX aparecen «escasos segundos» después de estar expuesto al agente en estado gaseoso, y entre varios minutos y hasta 18 horas si se trata en su forma líquida.

En dosis ínfimas, según enumera el CDC, los síntomas serían presión arterial baja, visión borrosa, opresión en el pecho, confusión, tos, diarrea, sudoración excesiva, somnolencia, dolor de cabeza y ojos, náuseas, vómitos y dolor abdominal, respiración rápida, taquicardia, ojos llorosos, debilidad.

En una dosis mayor, la exposición al VX conlleva convulsiones, pérdida de consciencia, parálisis y fallo respiratorio que puede conducir a la muerte.

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