martes, 25 de julio de 2017

Profesora de la UASD fue maltratada al llegar a México



Santo Domingo.- Lo que en principio la profesora Virtudes de la Rosa, directora de género y familia de la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) pensó sería un viaje de placer, donde compartiría con familiares residentes en México, se convirtió en una pesadilla humillante, inexplicable, que terminó con su no admisión y la repatriación al país.

Ocurrió al llegar al Aeropuerto Internacional Benito Júarez. La retuvieron, le dijeron que se quitara cualquier cordón y la arrinconaron, todo esto después de ingresar a la caseta de migración y preguntarle, “¿dominicana?” La reconocida académica fue retenida por más de cinco horas sin explicación protocolar de ningún tipo y violando los más elementales derechos.

De la Rosa ofreció ese testimonio entrevistada por Edith Febles en el programa En la Mira, reproducido en su cuenta de twitter.

“Dominicana, dime cuál es tu cuento”, le dijo uno de los oficiales de Migración, la arrinconaron junto a su hija y a otras personas que como ellas estaban en iguales condiciones, según dijo había colombianos, chinos y de otras nacionalidades.

A seguidas y todavía en una gran nebulosa, les pasaron unas planillas que les pidieron llenar, con interrogantes sobre ella y lo que hacía.

“Yo llené la planilla”, un señor muy gentil, le preguntó si le permitía hacerle una fotografía.

“Hasta ese momento yo sentía que estaba en un interrogatorio. Yo dije no hay problema, ellos podían tirar la foto porque eso estaba lleno de cámaras ahí”. Transcurrió un tiempo largo, cuando el hombre retornó  a precisar un dato. Luego de tres horas allí, todavía sin saber lo que sucedía, bajaron un hombre y una  mujer, también oficiales migratorios a recabar datos. Pidieron la dirección en la que vivía y le preguntaron a su hija si seguía en vuelo hacia Estados Unidos en 15 días.

“Que si era que a mí no me gustaba ese país, que yo no iba”, dijo la mujer.

Indicó que les respondió que no tenía visa y que además tenía mucho trabajo. Se retiraron, y ya cuando se completaron las cuatro horas de retención, ella se quejó de que la tenían en un sitio maloliente, “que no nos habían dado alimentos, que eso era tortura, había una niña incluso”, dijo.

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