Según las versiones de pobladores del lugar, en ese campo hay un arroyo donde muchas personas, sobre todo mujeres se surten de agua y lavan ropa en el mismo y que muchas aprovechan para hacerlo en horas de la madrugada cuando todavía la oscuridad prevalece, mientras hay hombres que trabajan en el día y en la noche acuden al río a bañarse.
Esto de acuerdo al relato del agricultor Carlos Rodríguez, aprovechaba Juan Omar Espinal de 67 años de edad para asustar a mucha gente.Dijo que Espinal se cubría el rostro con una máscara que usan los diablos cojuelos del carnaval de la Vega y se colocaba a la vez dos velas prendidas en cada uno de sus hombros y que luego corría hacia donde estaban las personas.
Igualmente el individuo tiene la habilidad de "bufear" como un toro, lo que aumentaba aún más el terror de las personas a las que daba susto."Aqui no fueron uno ni dos los hombres que dicen que son guapos que se orinaron y se defecaron en sus pantalones al ser sorprendidos con los sustos de Omar.
Entre las personas que sufrieron lesiones al ser asustadas por Omar, Rodríguez citó a María, Victoria, Autralia, Victor, Joselito, Esperancita Martínez, Bule la come arroz y los menores de edad Silita, Juan José y Triangulito.Indicó que esas personas sufrieron golpes en los brazos, piernas, ojos y otras partes, luego de tirarse por barrancas y otras zonas peligrosas, mientras con gritos horrorizantes pedían auxilio cuando eran perseguido por Don Omar.
Sin embargo, todo terminó cuando varios hombres de la comunidad, incluyendo a un ex alcalde pedáneo pusieron como señuelo a un menor de 13 años y se pusieron en asecha de Omar y cuando éste quiso asustarlo como había con otras personas, lo persiguieron y lo atraparon y pusieron el caso a la autoridad rural del lugar, quien le reprochó y amenazó con apresarlo si seguía con su bellaca osadía.
El hombre pidió perdón a sus lugareños y a las personas afectadas y dijo que sufre de insomio y que solo dando susto a la gente era como podía dormir porque cuando se acostaba se reía mucho solo, lo que relajaba su cerebro lo que le permitqa un sueño placentero, pero reiteró que jamás volverá a prácticar semejante cosa.
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