La tasa de homicidios aumentó en 4% con relación al año 2010, cuando se produjeron 2,472 muertes violentas (24.7 por cada cien habitantes) y para este año, 2011, la tasa se sitúa en 28.7.
El aumento de los homicidios y los asesinatos se registra en todo el país de manera sostenida desde el año 2003, como consecuencia del incremento del tráfico y consumo de drogas, que en algunos sectores de la capital se presenta como una verdadera epidemia.
Pese a las medidas implementadas por el gobierno, y al esfuerzo demostrado por el presidente Leonel Fernández, las acciones han sido insuficientes, porque siguen las mafias dominando en los barrios y cada vez se abren más clubes sociales y negocios de bebidas alcohólicas patrocinados por el narco.
Según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas, en el año 2003 se registraron 1,649 casos (18.73%), pero esta cifra se elevó geométricamente en 2004 hasta 2,260 (25.25), un gran número de estas muertes violentas las autoridades las vincularon al creciente tráfico de drogas y al crimen organizado. En el año 2005 se mantuvo la tendencia, con 2,403 (26.40), pero en el 2006 se redujo la tasa a 23.56%, es decir 259 homicidios menos que el año anterior. El año 2007 fue mucho mejor, ya que homicidios se redujeron de 2,144, en 2006, a 2,111 (22.07); y volvieron a subir a 2,394 (25.14) en el año 2008. En 2009 se registraron 2,375 (24.34), pero fue el año 2010 en de mayor tasa de homicidios de la década, con 2,472 (25.01).
La década que se inició con el 2011 no trae buenos augurios, pues en lo que va de este año la tasa de homicidios se sitúa en alrededor de 28.7%.
El año 2011 registraba hasta el pasado 29 de diciembre la cifra de 210 mujeres asesinadas o muertas por hombres, mayormente esposos y amantes.
Durante el año un buen porcentaje de las muertes violentas se produjeron por asuntos relacionados con drogas, delincuencia común y en acciones legales de la Policía, que esta vez alcanzó la cifra de medio centenar de muertos.
Un récord se registró con la muerte de unos 96 agentes de la Policía y miembros de las Fuerzas Armadas, que cayeron en su mayoría en atracos y enfrentamientos con delincuentes comunes.
Quince oficiales superiores fueron muertos por personas y por razones que aún se desconocen públicamente.
Están acusados de asesinar al coronel José Amado González; a Omar Lantigua, lugarteniente de Figueroa Agosto; y a Rubén Soto Hayet, propietario de la panadería La Francesa.
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