No había podido salvar a nadie después de que las fuertes lluvias provocaran un desplazamiento de tierras en la favela donde vive, Pleasure Hill. Las autoridades informaron que de las 145 muertes confirmadas, al menos 18 ocurrieron en ese barrio miserable que se encuentra en una colina empinada desde donde se divisa el centro de Río de Janeiro.
En otros lados del área metropolitana también hubo decesos.
Un funcionario del Departamento de Defensa Civil del estado informó la noche del miércoles que un considerable alud de lodo devastó un barrio pobre y enterró hasta 40 casas en un barrio pobre de la localidad de Niteroi, vecina de Río. Por el momento se desconoce el número de desaparecidos, pero podrían ser decenas.
Un integrante del departamento de bomberos de Río dijo que había al menos 60 desaparecidos después de las lluvias torrenciales que azotaron Río.
Casi todas las víctimas fueron arrastradas por los deslaves en las favelas.
Según bomberos, no hay un recuento de las personas rescatadas.
Aunque las lluvias disminuyeron el miércoles, se esperan más durante el fin de semana.
La vida de los pobladores de esta ciudad brasileña comenzó a recuperar poco a poco la normalidad después de los aguaceros.
El sol salió momentáneamente en horas de la mañana después de más de 30 horas seguidas de lluvia. La mayoría de las principales carreteras estaban abiertas, aunque algunas se encontraban inundadas y las autoridades recomendaron a los pobladores evitar largos desplazamientos.
"La situación hoy (miércoles) es mejor que ayer, pero entre menos gente esté en la calle haciendo grandes desplazamientos habrá menos problemas", dijo el alcalde de Río, Eduardo Paes, a la televisora Globo News.
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