A Carmen Delia García no le gustó la decisión del cantaor de flamenco, y además que no tuviera contacto con el público.
En tono triste Zayenka Martínez señaló “yo pensé que él se retiraba y que iba a volver. Un artista tiene que transmitir una señal de que está terminando para que el público pida otra canción”.
La situación se produjo a las 10:20 de la noche cuando al final del clásico latino “Dos gardenias”, Diego Ramón Jiménez Salazar -nombre de pila del artista nacido en Madrid en 1968- y sus cuatro músicos se retiraron del escenario. A su salida, se prendieron las luces y un equipo de técnicos empezó a desconectar los aparatos y a guardar los instrumentos.
Al ver que el recinto continuaba iluminado y que Diego El Cigala no daba señales de retornar, la audiencia empezó a aplaudir; no había más que hacer... el telón había bajado. Hubo abucheos y silbidos.
Se justifica
Al ser cuestionado sobre el impasse, el intérprete de “Lágrimas negras” reveló a ¡Alegría! que no le gustó que las personas que ocuparon las mesas del frente estuvieran conversando y bebiendo, “parece que estaban en otra cosa”.
En su anterior presentación en ese mismo escenario hace tres años pidió que mientras él estuviera cantando no se sirviera bebida.
“Me gusta que la gente me escuche. No soy un artista de cabaret, soy de teatro y del arte. Hubiera podido hacer tres horas de concierto, pero viendo a la gente hablando pues que cante ‘Rita la Cabaretera’. Cuando veo a la gente conversar, mejor me bajo”, señaló el cantaor.
El concierto
Aunque fue una presentación muy breve, fue muy buena. A El Cigala le acompañaron cuatro músicos muy buenos. “Si te contara”, “Bravo”, “Compromiso”, “Se me olvidó que te olvidé”, “Historia de un amor”, “Corazón Loco”, “Veinte años”, “Dos cruces” y “Bien pagá” fueron parte del repertorio.
Sentado en una silla y a su lado una mesita con diversas bebidas y toallas negras para secarse el sudor, el cantaor lucía “en sus aguas”. Tocaba con sus manos al estilo flamenco, sonreía y brindó a la salud de todos... nadie sospechaba su “malestar”.
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