En su primer discurso importante sobre tan controvertido tema desde que asumió la presidencia en 2009, Obama ha declarado que sin el apoyo de demócratas y republicanos la tarea es imposible.
“El sistema está roto y todos los sabemos. La reforma ha sido víctima hasta ahora de los intereses políticos”, ha dicho el mandatario.
Ante las próximas elecciones de mitad de mandato de noviembre y la posibilidad de estar perdiendo el apoyo de los hispanos, la Casa Blanca trata de pisar el acelerador tras ser acusada de ralentizar un asunto capital para muchos votantes y no haber tomado ninguna medida de calado.
Haciendo un repaso por la historia y asegurando que este es un país construido por emigrantes, Obama se ha preguntado: “¿Por qué acosar a gente que simplemente intenta labrarse un porvenir?”.
La ley de Arizona , en opinión del mandatario, solo lleva a un mayor incremento de la inmigración ilegal
Obama ha querido dejar claro que la nación “tiene el derecho y la obligación de ejercer un control sobre la frontera”.
El plan anunciado ayer por Obama es muy similar al que el presidente George W. Bush, el fallecido senador Ted Kennedy o el aspirante republicano a la presidencia John McCain defendieron en su momento. “Esos inmigrantes ilegales deben registrarse, pagar sus impuestos, pagar una multa y superar esas pruebas para poder llegar a conseguir la ciudadanía”, ha dicho Obama. Y “aprender inglés”.
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