Por Carlos de San Juan
Luego de tomarnos un café en la terraza me invito a pasar a su oficina, donde le inquirí acerca de su estadote salud.
La vi desmejorada, una quemada en su brazo izquierdo, el cual me ocultaba cuando trataba de verlo.
Quise ser mas incisivo, hiendo directamente al grano, preguntándole si era cierto lo que se decía, pero todo el tiempo me evadió. Entendí que debía de irme eran como las dos de la tarde y tenia que estar temprano en canal 25.
Me despedí dándole un abrazo, deseándole que se recupere de la quemada de su mano.
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