Si hay algo que ronda en la percepción de los viajeros es que la comida de avión no siempre es la más rica ni la más deliciosa. Lo mismo sucede con las bebidas, pero, por sobre todo, con el agua que sirven para el café o en las infusiones.
Un estudio titulado Estado del agua de las líneas aéreas 2019, realizado por la Universidad de Nueva York, reveló que la calidad del agua potable varía según la aerolínea, y que, en muchos casos, se proporcionó a los pasajeros agua no saludable.
De este modo, el estudio clasificó a 11 aerolíneas internacionales y 12 aerolíneas regionales en función de criterios como E. coli positivo y los informes de muestras de agua coliformes y cuán cooperativos fueron en proporcionar respuestas a preguntas sobre la calidad del agua.
El estudio a modo de conclusión recomendó formalmente que los pasajeros no consuman agua a bordo a menos que no sea de una botella sellada. Por otro lado, aconsejan a los viajeros a que no tomen café o té preparados a bordo con agua de los grifos. Además, incluso recomendaron que los pasajeros eviten lavarse las manos con el agua del baño del avión y en su lugar opten por un desinfectante para manos.
“La calidad del agua puede variar. No es lo mismo el agua del inodoro, la del lavado de mano o la que sirven en el servicio para los pasajeros. La última debería ser la más exigente ya que es el agua que consumen las personas, por eso es fundamental garantizar la limpieza de los tanques y que se cumplan los controles rigurosos para evitar la contaminación del agua”, explicó Piña.
El encargado de monitorear que las aerolíneas estadounidenses brinden agua saludable a sus pasajeros es el mismo gobierno federal de Estados Unidos. En este contexto, fue la institución quien implementó la regla de agua potable de los aviones en 2011, que obligaba a las aerolíneas a analizar sus suministros de agua para detectar posibles bacterias dañinas. Las aerolíneas también deben desinfectar y enjuagar el tanque de agua de cada avión cuatro veces al año, o desinfectar una vez y realizar pruebas mensuales.
“La E. coli es una bacteria patógena que causa infecciones. Es una bacteria en donde los síntomas empiezan 3 ó 4 días después de haberla ingerido. Puede estar presente en los alimentos, en el agua, en los vegetales y las verduras. Dentro de los efectos puede provocar diarrea, cólicos abdominales, náuseas, vómitos, entre otros. Por eso es importante que apenas una persona comience a sentir estos síntomas acuda a un profesional”, concluyó Piña.
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